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Reportajes:

Quienes trabajan persiguiendo abusos sexuales saben que documentar la lesión física es extremadamente difícil si no se hace de inmediato

La doctora María Isabel Galaz (51) estaba desesperada. Era 2010 y desde la urgencia del Hospital Roberto del Río le derivaron hasta el policlínico de infectología pediátrica a un niño de 2 años y medio. Había llegado por una fiebre, acompañado de sus padres, pero presentaba conductas hipersexualizadas: se masturbaba e introducía el dedo en el ano. “Los padres llegaron peleando. El papá decía que el abusador era el tío. La mamá decía que era el papá. Pero a él yo lo notaba muy complicado porque decía que no podía rescatar a su hijo de la familia de la madre, del tío, del abuelo, a quienes acusaba de estar metidos en una red de pedofilia”, recuerda la doctora. “Me pregunté: ¿Cómo no voy a poder hacer algo? Hasta ese momento no existía ningún procedimiento clínico que permitiera documentar la presencia de abuso sexual en niños hombres. Nada que permitiera aportar, desde lo clínico, una prueba de contundencia judicial”.

La doctora Galaz, quien es especialista en sida y enfermedades de transmisión sexual en niños casi siempre gatilladas por abusos sexuales reiterados, tiene un carácter tozudo. Por eso partió adonde la cirujano pediátrico Carmen Gloria Rostión, su colega en el hospital y en pediatría en la Clínica Santa María.

“Le dije: ‘Gloria, hagámosle una colonoscopía, una ecografía, ¡cualquier cosa! ¿Cómo no vamos a poder hacer algo para ayudar a demostrar que alguien abusa a este niño?”, recuerda, sentada en una oficina del hospital a la que se llega por un pasillo de paredes color damasco, donde corren niños y cada tanto hay figuras de Mickey Mouse o Tribilín en los muros.

Meses antes la doctora Rostión (59), actual jefa del Servicio de Cirugía del hospital, había hecho una prueba: utilizar el endosonógrafo que le había llegado a la Clínica Santa María –un equipo de última generación que combina endoscopía con ecografía y que, a través de un transductor de ultrasonido ubicado en el extremo del endoscopio, registra imágenes imposibles de obtener de otra forma–, con miras a documentar un abuso sexual: el de una guagua de 7 meses que presentaba signos de haber sido violada.

Fuente: Paula.cl (visitar sitio aquí)
(*) Por Pilar Navarrete / Fotografía: Carolina Vargas

Dra. Carmen GLORIA Rostión y Dra. María Isabel Galaz

LAS DOCTORAS CHILENAS CARMEN GLORIA ROSTIÓN Y MARÍA ISABEL GALAZ HAN LOGRADO UNA CONTRIBUCIÓN IMPORTANTE EN ESTO: FUERON LAS PRIMERAS EN DEMOSTRAR QUE LA ENDOSONOGRAFÍA ANAL –QUE HABITUALMENTE SE USA CON OTROS FINES– ES CAPAZ DE DETECTAR LESIONES ATRIBUIBLES A UN ABUSO SEXUAL. EL PAPER CON SUS HALLAZGOS, PUBLICADO EN EL “JOURNAL OF PEDIATRIC SURGERY”, ESTÁ REMECIENDO A LA COMUNIDAD MÉDICA